viernes, 26 de marzo de 2010

OBESIDAD INFANTIL

El problema de la obesidad ha sido ya bastante estudiado y comentado. Aún asi, la población parece no conocer mucho a cerca de ésta grave enfermedad ni de los métodos de prevención. La obesidad infantil es ya una pandemia y un problema mayor, ya que un niño obeso tiene muy pocas posibilidades de vivir una larga y feliz vida. Hay muchísimos factores de riesgo, como la diabetes y la hipertensión, que se presentan junto con la obesidad. Tenemos un largo camino por recorrer en cuanto a prevención de ésta enfermedad, pero hay mucho por hacer empezando en nuestro hogar.

Una vez que se presenta esta terrible enfermedad, hay dos factores con los que podemos trabajar ya que son los más controlables: La alimentación y La actividad física. El Índice de Masa Corporal (IMC) es una de las medidas que se utilizan para diagnosticar la obesidad, y es solamente hereditario en un 33%. Por lo tanto, la obesidad exógena es totalmente controlable.

Es necesario modificar la conducta alimentaria, intercambiando los malos hábitos alimenticios por los buenos. ¿Y cuáles son estos? Es sencillo, aquellos que nos ayudan a llevar una vida saludable: 1. Facilitar alimentos sanos y comidas balanceadas durante el día, esto en cantidades módicas y/o adecuadas para cada etapa de crecimiento (balancear se refiere a la acción de incluir una variedad de alimentos de cada grupo, mientras se mantienen porciones moderadas y apropiadas para cada de crecimiento) 2. Mantener y respetar los horarios de comida. Esto es sumamente importante para el desarrollo de la conducta alimentaria, a demás tomemos en cuenta lo siguiente… No es recomendable que el niño coma frente a la tele; debemos educar a nuestros hijos a comer despacio y poner atención a los alimentos que consumen, así como a la sensación de hambre y de saciedad.

Como padres de familia es necesario ejemplificar la conducta. Debemos inculcar y practicar el hábito de hacer ejercicio, y realizar actividades extracurriculares, así como también mantener al niño motivado para realizar estas actividades y subir su autoestima. Recordemos que los niños no se alimentan solos, un mal hábito alimenticio es difícil de modificar una vez que se convierten en adultos.

Algunos nos preguntamos, ¿y cuáles en realidad son los alimentos nutritivos y saludables? ¿El cereal es uno de ellos? ¿Qué hay de los jugos en envase? Bueno, debemos aprender a analizar la información nutricional de los alimentos para distinguir si son saludables o no, y ¿Cómo logramos esto? Leyendo los ingredientes de un producto... Como por ejemplo, un envase que dice contener jugo 100% natural puede ser también una fuente significativa de azúcar refinada, y/o jarabe de alta fructosa. Este último ingrediente es un producto de azúcar concentrado, el cual logra endulzar el alimento a mayor grado sin necesidad de utilizar grandes cantidades de endulzante. El resultado de la ingesta es un gran incremento de azúcar en la sangre, el cual nos mantiene hiperactivos por un rato, pero al poco tiempo disminuye abruptamente haciendo que nos sintamos otra vez cansados y con ganas de consumir más.

Como recomendación adicional tomemos en cuenta lo siguiente:

No premiar a los niños con comida chatarra. Si se decide premiar a un niño con alimento, se pueden escoger opciones saludables como frutas y verduras, así ellos aprenderán que los alimentos nutritivos es lo que realmente beneficia a su cuerpo.

No mantener comida chatarra en el hogar, ya que el niño tiende a sobrealimentarse. La clave es involucrarlos en actividades que no incluyan el sedentarismo y la sobreingesta de alimento.

Productos de alto contenido calórico y bajo valor nutricional:
- Frituras
- Chocolates y dulces
- Jugos enlatados y/o procesados
- Productos congelados empanizados
- Pasteles y galletas
- Productos procesados, derivados de lácteos
- Postres de fruta enlatada
- Refrescos y bebidas azucaradas
- Cereales azucarados listos para comer
- Azúcar refinada y productos hechos con jarabe de alta fructosa